Cuarto Día del Milagro de Janucá (139 AEC)

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El 25 de Kislev del año 3622 desde la creación, los Macabeos liberaron el Santo Templo de Jerusalén, tras derrotar a los mucho más numerosos y poderosos ejércitos del rey greco-sirio Antíoco IV, quien había intentado por la fuerza desarraigar las creencias y prácticas del judaísmo del pueblo de Israel. Los victoriosos judíos repararon, limpiaron y re-dedicaron el Templo al servicio de Di-s. Pero todo el aceite del templo había sido impurificado por los invasores paganos; cuando los judíos quisieron encender la menorá (candelabro) del Templo, sólo encontraron una pequeña vasija de aceite de oliva ritualmente puro. Milagrosamente, la cantidad para un día ardió durante ocho días, hasta que se pudo obtener aceite nuevo y puro. En conmemoración los Sabios instituyeron la festividad de ocho días de Janucá, en la cual se encienden luminarias cada noche para recordar y publicitar el milagro.