HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

“Dime francamente, te lo ruego —respóndeme: Imagina que eres tú mismo el que está erigiendo el edificio del destino humano con el objetivo de hacer finalmente feliz al hombre, dándole paz y alegría al final, pero que para hacer eso es absolutamente necesario, y realmente inevitable, torturar hasta la muerte sólo a una pequeña criatura, la pequeña niña que golpea su pecho con su pequeño puño, y cimentar el edificio sobre sus no vindicadas lágrimas —¿Consentirías en ser el arquitecto bajo estas condiciones? ¡Dímelo y no mientas!”

Iván Karamazov, en Los Hermanos Karamazov de Fedor Dostoievsky

Empatía

Una nueva maestra estaba tratando de usar sus cursos de psicología. Comenzó su clase diciendo “¡Quienquiera que piense que es un estúpido que se ponga de pie!”

Tras unos segundos, el pequeño Johnny se puso de pie. La maestra estaba sorprendida, pero se dio cuenta que era un momento oportuno para ayudar a un niño.

“¿Piensas que eres estúpido Johnny?” Preguntó.

“No señora” respondió Johnny “pero no me gusta verla parada ahí sola”

Moisés Pregunta el Nombre de Di-s

La porción de esta semana nos narra la trágica historia de un pueblo sufriendo por décadas bajo un cruel y brutal imperio. Los varones judíos recién nacidos eran arrojados al Nilo; hombres y mujeres judíos eran sujetos a trabajos de esclavos, golpeados y torturados sin misericordia. La vida judía carecía de valor.

“Pasó el tiempo y el rey egipcio murió” dice la Biblia. “Gimieron los judíos a causa de su yugo y clamaron”. La tradición midráshica explica este versículo como significando que el líder egipcio fue afligido por la lepra, comparable a la muerte, y sus médicos le dijeron que su única cura era degollar niños hebreos —150 a la mañana y 150 a la noche —y bañarse en su sangre dos veces al día. El dolor del pueblo judío llegó a un nivel insoportable.

Fue en ese punto que “su clamor llegó a Di-s; Di-s oyó su gemido”. En el remoto desierto de Sinaí, Di-s persuade a Moisés para que abandone su aislada e introvertida vida como pastor para entrar a la guarida del león y liberar a su quebrantado pueblo de la servidumbre.

En un particularmente poderoso diálogo entre Moisés y el Todopoderoso, Moisés le dice a Di-s: “He aquí que vendré a los hijos de Israel y les diré ‘El Di-s de vuestros padres me ha enviado’ y ellos dirán ‘¿Cuál es Su nombre?’ — ¿Qué les diré?”

“‘¡Yo Soy El Que Soy!’ Respondió Di-s a Moisés. ‘Dile a los Hijos de Israel: Yo Soy me ha enviado a ustedes'”.

Di-s Está en el Exilio

Esto parece una respuesta sin sentido. Moisés le pregunta a Di-s Su nombre, y la respuesta es: “¡Soy el que Soy!” ¿Cuál es el significado detrás de esas curiosas palabras?

El gran comentarista bíblico, Rashi, basado en la tradición talmúdica, agrega las palabras faltantes: “Soy [con ustedes en su presente desgracia] como seré [con ustedes en los futuros exilios y persecuciones]”.

Pero esto también nos deja esperando. Moisés le pidió a Di-s un nombre, como medio de identificación que pueda comunicar luego al pueblo judío. En respuesta Di-s presenta un verbo y no un nombre propio; una actividad y no una descripción.

Una Extraña Pregunta

Para apreciar la respuesta de Di-s, primero debemos comprender la pregunta de Moisés.

Moisés dijo a Di-s: “He aquí vendré a los hijos de Israel y les diré ‘El Di-s de vuestros padres me ha enviado a ustedes’ y ellos dirán ‘¿Cuál es Su nombre?’ — ¿Qué les diré?”

Maimónides, en su “Guía de los Perplejos” formula una pregunta. ¿Por qué Moisés estaba convencido de que el pueblo judío querría saber el nombre del Di-s que lo había enviado con la misión de liberarlos de la esclavitud? Puede parecer que al demostrar Moisés el conocimiento del nombre de Di-s, de alguna manera autentificaría su afirmación como mensajero divino para redimir a los hebreos de Egipto. ¿Pero por qué? Si ellos hubieran oído el nombre de Di-s antes de la venida de Moisés, es fácil presumir que Moisés aprendió el nombre de la misma fuente que ellos, y no necesariamente de Di-s. Si ellos nunca antes habían oído el nombre, ¿por qué el nuevo nombre aprendido de Moisés los persuadiría para que confiaran en él?

Además, Moisés prologa su pregunta diciendo “He aquí, vendré a los hijos de Israel y les diré ‘El Di-s de vuestros padres me ha enviado a ustedes’ y ellos dirán ‘¿Cuál es su nombre?'” Moisés discutiría con ellos el Di-s de sus padres, un Di-s acerca del que aprendieron de sus padres. ¿Sus padres nunca compartieron con ellos el nombre de este Di-s? ¿Cómo sus padres hablaron de este Di-s o le oraron sin alguna especie de nombre y descripción?

La Pregunta de Preguntas

Cuando Moisés dice “He aquí vendré a los hijos de Israel y les diré ‘El Di-s de vuestros padres me ha enviado a ustedes’ y ellos dirán ‘¿Cuál es Su nombre?’ — ¿Qué les diré?” No está buscando el DI de Di-s o Su título. Moisés está formulando la angustiosa pregunta de preguntas, una que ciertamente era murmurada por los hebreos a los que era siendo enviado.

“¿Cuál es su nombre?” Clamarían los esclavos judíos a Moisés. Por más de ocho décadas hemos estado sofocados bajo el yugo de la brutal tiranía. Miles y miles de nuestros niños han sido degollados para que el rey Faraón pueda bañarse diariamente en sangre judía; los bebés han sido robados del seno de sus madres y arrojados al río; hemos sido golpeados, humillados, torturados, asesinados. Los egipcios convirtieron a nuestras vidas en una pesadilla infernal y reducido nuestra dignidad a la sub-humanidad. ¿Repentinamente, el grande y poderoso Di-s de los cielos y la tierra, quien creó y gobierna todo el mundo decidió sentir nuestro dolor?

“¿Cuál es Su Nombre?” Tronarán los esclavos. Tú, Moisés, dices que Di-s ha “visto el sufrimiento de Su pueblo en Egipto” y por lo tanto te ha enviado a redimirnos. ¿Pero dónde estaba Él hasta ahora? ¿Cuál es el nombre, el carácter de un Di-s que puede sentarse en los cielos y permanecer apático mientras los bebés son arrebatados de los brazos de sus madres y arrojados al Nilo, y Faraón se baña en la sangre de niños judíos? ¿Dónde estuvo Él durante los 86 años que languidecimos bajo los látigos de los capataces de esclavos, que nos golpeaban hasta morir? ¿Este es el Di-s que debemos aceptar y seguir? ¿Es este el Di-s en que debemos confiar? ¿Es este el Di-s hacia el cual ahora nos debemos sentir agradecidos? ¿Un Di-s que es indiferente a las lágrimas y gemidos de la humanidad?

La Respuesta

Nunca en la historia Di-s respondió a esta pregunta, la más grande de todas las preguntas y quizás el argumento más fuerte de los ateos. El libro de Job, dedicado a la pregunta de por qué los inocentes sufren, concluye con una revelación de Di-s a Job, diciéndole, en esencia, no hay forma de que la mente humana pueda crear la construcción lógica adecuada al comportamiento de Di-s. Lo finito y lo infinito no se encuentran.

Di-s tampoco le dio la respuesta a Moisés. Es por eso que al final de la Parashá de esta semana Moisés confronta a Di-s, hablándole palabras duras: “¡Mi Señor! ¿Por qué le has hecho mal a este pueblo? ¿Por qué me has enviado? Desde el momento en que he venido a hablar a Faraón en Tu nombre, él ha hecho el mal a este pueblo, ¡Pero Tú no rescatas a Tu pueblo!”

Lo que Di-s le dice a Moisés que comunique al pueblo judío es “¡Soy el que Soy!” Como recordamos, los sabios talmúdicos y Rashi explican que esto significa “Estaré con ustedes en su actual desgracia, así como estaré con ustedes en los exilios y persecuciones futuras”. ¿Qué mensaje hay detrás de estas palabras?

Soy un misterio, confiesa Di-s. Soy extraño, infinitamente extraño. Mi guión de la historia es impenetrable para la mente y el corazón humanos. Sin embargo deben saber una cosa: No soy un Di-s desentendido, que reside en los cielos y que gobierna objetivamente el destino de cada ser humano de la forma que considero adecuada. Estoy presente con ustedes en su angustia. Estoy en el gemido del esclavo golpeado, en el lamento de una madre enlutada, en la sangre derramada de un niño asesinado. ¿Ustedes lloran? Yo estoy sollozando con ustedes. ¿Se sienten oprimidos? Yo estoy oprimido con ustedes. No importa cuan profunda es su tiniebla, Yo estoy más profundamente silencioso. No orquesté el sufrimiento humano desde un planeta distante, alejado de su angustia existencial. Estoy ahí con ustedes, sufriendo con ustedes, sollozando con ustedes, orando por la redención junto con ustedes.

El hombre nunca comprende la “mente” de Di-s. Pero dejemos que no piense, le dijo Di-s a Moisés, ese Di-s que comprende el propósito del dolor, se da el lujo de no sentir la intensidad de las tinieblas. Cada lágrima que derramamos se convierte en Su lágrima. Él no puede borrarla, pero la hace Suya.

 

 

POR YOSEF Y. JACOBSON
El rabino Yosef Y Jacobson ha dictado cursos y conferencias sobre jasidismo a publico judío y no judío en seis contienetes y veinte estados es el autor de la serie “El cuento de dos Almas”.

 

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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.