Likutei Sijot: Vaiejí Volumen I

26

HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

Bsd.

Un concepto que se reitera en las Sijot del Rebe es el de la necesidad de que la persona se entregue incondicional y abnegadamente a dar cumplimiento a la Voluntad de Di-s. Pero, ¿qué sucede si en el maratónico servicio de kabalat ol, el judío se olvida que debe socorrer espiritual o físicamente a un par? ¿Sigue siendo este estado el climax de su avodá?

En esta Sijá el Rebe nos hace reflexionar y brinda una extraordinaria enseñanza: si se trata de ayudar a otro Iehudí, no importa si hay que renunciar a beneficios propios, aunque sean de índole espiritual. Quien se mantiene en esta actitud, no solo que no caerá preso de un descenso espiritual, sino que de Arriba le proveerán las fuerzas para también poder nutrir espiritualmente a otros judíos.

A

1. [En la Sección de Vaiejí, la Torá nos cuenta que antes de que nuestro Patriarca Iaacov partiera de este mundo, reunió a todos sus hijos y los bendijo]. La bendición de Iaacov a su hijo Asher fue: “De Asher, oleoso será su alimento”1. Rashi explica que las palabras de Iaacov aluden [al carácter graso de los alimentos de Asher, debido] a la abundancia de aceite de oliva que [en el futuro] tendrá el territorio [asignado a la Tribu] de Asher [en la Tierra de Israel]. Rashi agrega que también la bendición de nuestro Maestro Moshé a la Tribu de Asher fue similar [a la de Iaacov]: “y éste sumerge su pie en aceite”2.

Ya se explicó en numerosas ocasiones que todo lo que existe en el plano físico de la Creación tiene su paralelo en la dimensión espiritual. Y [si profundizamos e investigamos un poco más acerca de esta idea, llegaremos a la conclusión de que] lo cierto es lo opuesto: que la realidad espiritual es la causa de la cual resultan sus equivalencias en el dominio de lo físico3.

Si esto es así respecto de las cuestiones mundanas, con mayor razón se debe aplicar idéntico principio a los temas tratados en la Torá: Cada cuestión que trata la Torá, ciertamente, existe [primero] en el plano espiritual. Pues cada tema que la Torá aborda no sólo tiene su significado en la dimensión del pshat (el sentido simple, literal), sino que encapsula al mismo tiempo en su interior [el mensaje de] el rémez (su sentido alusivo), [el de] el drush (el sentido alegórico), y [el de] el sod (el sentido místico, esotérico)4.

También las [citadas] bendiciones se interpretan en este sentido: “De Asher, oleoso será su alimento” y “éste sumerge su pie en aceite”. Si bien es obvio que también aquí rige la norma de que “Ningún versículo se aparta de su significado literal”5 –pues en la porción territorial asignada a la Tribu de Asher había concretamente una gran abundancia de olivos (como lo evidencia el episodio talmúdico6 citado por Rashi7)–, ello no disipa todas las implicaciones del versículo. Con certeza, éste debe tener, al mismo tiempo, un sentido espiritual8.

2. En términos de lo espiritual, “sumerge su pie en aceite” significa lo siguiente:

“Aceite” es una alusión al nivel [intelectual] de jojmá (sabiduría) –el aspecto más sublime [del alma] del hombre– en tanto que “el pie” es su parte [y poder corporal] más bajo. Así visto, “sumerge su pie en aceite” indica que el [nivel inferior de] “pie” hace uso del [supremo nivel de] “aceite”. El pie, pese a representar en apariencia el nivel más bajo del hombre, tiene una virtud única a la que ni siquiera la sabiduría (el “aceite”) puede llegar [por sí mismo], y precisamente por ello el “pie” utiliza el “aceite”.

Hay una expresión similar empleada en referencia a la Era Mesiánica. [el Profeta declara:] “En aquel día sus pies se pararán sobre el Monte de los Olivos”9. “Aceite”, [como se dijera,] significa “sabiduría”; los olivos, son la fuente del aceite. Por lo tanto, “Monte de los Olivos” representa un grado superior al de los “olivos” propiamente dichos, ya que estos crecen [en él y] de él. Y pese a que “Monte de los Olivos” alude a un nivel [espiritual] muy excelso, se ha dicho no obstante que “En aquel día sus pies se pararán sobre el Monte de los Olivos”, lo que implica a las claras que el nivel espiritual de “pies” será [en aquel momento] superior al [nivel espiritual representado por el] “Monte de los Olivos”.

En términos de avodá (el esforzado servicio a Di-s por parte del hombre), “aceite” (sabiduría) alude al estudio de la Torá y la observancia de las mitzvot que es motivada por la comprensión [de su calibre] y el placer [que de ellas se deriva]. En contraste, el aspecto de “pie” alude a una avodá que se basa en kabalát ol (sumisión absoluta a la voluntad de Di-s, una entrega que trasciende el entendimiento del individuo o el placer que siente por lo que hace).

El servicio a Di-s que resulta de kabalát ol es, aparentemente, de un nivel inferior [al servicio motivado por la comprensión intelectual,] pues en su caso el individuo carece de entusiasmo y placer; sólo sirve a Di-s con kabalát ol, [lo hace sólo porque Di-s así lo dispuso, sin tomar en cuenta la propia elevación espiritual, su elaboración o sentimientos personales]. No obstante, la avodá que se basa en kabalát ol goza de una virtud única que la hace superior a la avodá que se ve motivada por la razón, como se explicará en breve.

Esta es, en realidad, la razón de que en el plano físico (que, como ya se dijo, refleja y es consecuencia de la realidad espiritual), los pies posean una virtud sobre la cabeza: ellos complementan y conceden perfección a [la función de] la cabeza, como se explica en Likutéi Torá, en la sección de Nitzavím10.

3. La Tribu de Asher integraba el Campamento de Dan11. Entender el significado conceptual de este Campamento nos ayudará a comprender la virtud del “pie” sobre la “cabeza”, y el nexo existente entre la virtud del “pie” y la Tribu de Asher.

El Campamento de Dan tenía la función de ser “el que recogía [todo lo que se le hubiera extraviado] a todos los [demás] Campamentos”12: Sus integrantes eran los últimos en la [formación durante la] marcha [por el desierto] de todos los demás Campamentos [compuestos por las otras Tribus] y, gracias a esto, podían encontrar todo lo que extraviaran [por el camino] los [judíos de los] Campamentos precedentes, y devolverlo a sus dueños.

En otras palabras, aunque el Campamento de Dan marchaba en último lugar –lo que [en apariencia] señala un rango inferior al de los demás, su condición de “pie”– sin embargo, y precisamente por esta razón, éste era capaz de devolver los artículos perdidos a los demás Campamentos.

4. Como ya se mencionara, todos los aspectos del plano físico derivan de su equivalente en el dominio de lo espiritual. El concepto de una “pérdida” es expresado por nuestros Sabios de la siguiente manera13: “¿Quién es un tonto? Aquel que pierde todo el ma que le es concedido”. La doctrina jasídica14 interpreta este pasaje así: A cada Judío se le ha otorgado desde lo Alto el [potencial de] ma15, 1617es decir, la capacidad de bitúl (auto-negación del Yo) a Di-s. Sin embargo, por causa de [la Inclinación al Mal,] el Iétzer HaRá –llamado “rey viejo y necio”, un tonto–, el judío puede perder, Di-s libre, su ma. Es esta pérdida aquello que era encontrado y devuelto por el Campamento de Dan “el que recogía (todo lo que pertenecía) a todos los Campamentos”.

[De acuerdo a esta interpretación propuesta por la doctrina jasídica, se infiere que] los Campamentos que marchaban en primer lugar, [a la “cabeza”,] y [por lo tanto] estaban más cerca del Santuario –incluso la [excelsa] Tribu de Leví, y aun la familia de Kehat [que, entre los levitas, era aquella que mayor contacto tenía con los objetos de más santidad del Santuario]–, corrían el riesgo de perder el ma [de sus almas] y [consecuentemente estaban expuestos a perder también] el bitúl [su abnegada entrega incondicional] hacia lo Divino. Sólo en el Campamento de Dan –[que, siendo el último, se corresponde con] el aspecto de “pie”– sus integrantes podían conservar su ma intacto y eran, además, incluso capaces de restaurar el ma y bitúl de los demás judíos.

Esto coincide [exactamente] con lo explicado antes: Que los “pies” completan y perfeccionan a la “cabeza”.

5. La misma idea se halla implícita en otro versículo de la Sección de esta semana, a saber: “Dan juzgará”18.

La Guemará dice19: “Cierto hombre solía decir ‘Juzga mi caso'”. Y la gente decía que “Ello demuestra que aquel descendía de (la Tribu de) Dan, pues está escrito: ‘Dan juzgará'”.

Una conducta acorde a la declaración de “Juzga mi caso” es la de aquel judío que permanentemente procura verificar si su conducta se ajusta a lo prescripto por el Shulján Aruj, sin importar cuán insignificante pueda parecerle la cuestión. Esta persona es conciente de que el mundo no es “tierra de nadie”, y que la Torá tiene directrices hasta para el más mínimo detalle.

Este comportamiento se sustenta exclusivamente en la actitud de kabalát ol. Cuando la avodá [el esforzado servicio a Di-s] de estudiar Torá y observar las mitzvot se inspira en la lógica, aun cuando se sustente en la lógica de la Torá, habrán diferencias entre cuestiones “mayores” y cuestiones “menores”; la prueba de ello es que ¡la Torá misma se refiere a una mitzvá como “la más ligera de todas” y a otra como “la más severa de todas”!20 Pero si el servicio a Di-s se realiza con kabalát ol, la “más ligera” y la “más severa” son exactamente iguales, pues ambas son [en última instancia,] decretos Divinos del mismo tenor.

Y éste era, precisamente, el modo de servicio de [los judíos que integraban] el Campamento de Dan: kabalát ol. Por eso, si bien desde una perspectiva superficial este tipo de avodá parece ser de un bajo nivel [de conexión con Di-s] –porque la persona carece de comprensión y goce [en el servicio]–, en realidad, y en esencia, [el nexo con Di-s que se logra mediante la actitud de] kabalát ol supera a [la conexión que se sustenta en] la comprensión, en dos aspectos:

1) [Ante todo,] el intelecto humano es limitado. Por eso, no se puede captar intelectualmente lo Divino, ya que Di-s es infinito21. Por lo tanto, cuando el servicio a Di-s se basa en la razón, Di-s es captado de un modo restringido, sólo tan alto como el intelecto [humano] es capaz de llegar. En contraste, kabalát ol es la entrega a Di-s tal como Di-s es: sin límites.

2) Lo que es más, kabalát ol no sólo trasciende al intelecto al alcanzar alturas espirituales más sublimes, sino que en realidad es 222324el fundamento de todas las formas de avodá. Incluso aquella que se sustenta en la lógica y la comprensión se basa en [la entrega incondicional más allá de la razón,] kabalát ol. Pues, sobre el intelecto sólo no se puede construir [una conexión adecuada con Di-s;] para que éste funcione y oriente correctamente [a la persona] el kabalat ol es un requisito previo. Por eso dice el Tania, en nombre del Zohar: “Si esto (la aceptación del yugo del Reinado del Cielo, kabalát ol) no se encuentra en él, la Santidad no puede posarse sobre él”.

6. Todo lo antedicho nos permite comprender por qué el Campamento de Dan marchaba último – “aquel que recogía para todos los campamentos”. Para ello hay tres razones:

1) La avodá [en que se destacaba el servicio] de Dan era la de kabalát ol; [como se explicó antes,] desde una perspectiva superficial, este tipo de servicio sugiere un bajo nivel [de conexión con Di-s,] el aspecto de “pies”. Como espiritualmente su nivel (al menos en apariencia) era el último, consecuentemente, su ubicación física [en el orden de la marcha de los judíos por el desierto,] era la última.

2) En virtud de la auto-negación del Yo implícita en el servicio de kabalát ol, el Campamento de Dan se sacrificaba [renunciando a sus propios beneficios espirituales] con tal de ser quienes recogían [lo de, y] para todos los campamentos – teniendo en cuenta también a los rezagados y lentos. Ellos actuaban de este modo aunque ello les ocasionara estar a gran distancia física del Santuario –en realidad, totalmente atrás–.

En efecto, aquel judío que está en un estado de auto-negación del Yo en virtud de su kabalát ol no es una entidad en sí mismo. Su ser y existencia sólo consiste de una única expresión: Dar cumplimiento a la Voluntad Suprema. No es de su interés [preocuparse] qué será de él; lo único que le interesa [en la vida] es que la Divina Voluntad Suprema logre concreción. Por consiguiente, estará dispuesto a hallarse lejos del Santuario, totalmente al final, en último lugar, con tal de satisfacer la Voluntad Divina de acercar a otro judío a Di-s.

3) Los pies son la base que sustenta a toda la estructura [humana] y sostienen a la cabeza. Por eso, también el Campamento de Dan –que representa kabalát ol– sostiene la totalidad de la avodá, aun la del intelecto, y es su base.

7. La enseñanza de todo esto aplicada al servicio a Di-s [de cada judío], es la siguiente:

El judío puede estudiar Torá y observar las mitzvot en el nivel más sublime, al grado de estar sumamente cerca del Santuario y el Arca [que contiene la Torá]. Sin embargo, al mismo tiempo podría estar pensando exclusivamente en su beneficio personal y faltarle la abnegada entrega requerida para hacer un favor a otro judío. Este interés por sí mismo podría ser, quizás, de una naturaleza espiritual (es decir, en procura del desarrollo espiritual y el bienestar); pero el hecho de faltarle el principio básico de la Torá25, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”26, puede provocar la pérdida del ma de su alma.

Sólo quien se dedica a Ahavat Israel (amor al prójimo) con absoluto desinterés y entrega –mesirut néfesh– puede estar seguro de sí mismo, de que perdurará intacto y también será capaz de devolver a otros judíos sus pérdidas espirituales.

8. El centro del Campamento de Dan era ocupado por la Tribu de Asher. Por norma, quien ocupa el centro –y no los extremos laterales– es especialmente apreciado27. Por lo tanto, se deduce que la Tribu de Asher es pnimiut sheberéguel – el aspecto esencial de la condición de “pie”. [Es decir, dentro del Campamento de Dan, cuyos integrantes se destacaban por el servicio de kabalát ol, representado por los “pies”, era en la Tribu de Asher donde este estilo de servicio estaba más profundamente arraigado].

Tal como el Campamento de Dan influía sobre todos los demás judíos –como se explicó antes (sección 3)–, la Tribu de Asher ejercía una influencia muy especial y particular. Por eso de Asher se dijo “sea aceptado por sus hermanos”28; nuestros Sabios comentan29 que esto significa que Asher proveía de alimentos a todos los demás durante el Año Sabático (shemitá).

Conforme lo explicado, también se entiende el significado de [las bendiciones de Iaacov y Moshé a Asher:] “De Asher, oleoso será su alimento” y “él sumerge su pie en aceite”. Pues en Asher brillaba la facultad de kabalát ol desde su mismísima esencia, [y por lo tanto era capaz de nutrir a todos los judíos con ella].

NOTAS:

1 [Génesis 49:20. El versículo pretende decir que “de Asher, sustancioso será su pan”; no obstante, lo hemos traducido como “oleoso será su alimento” siguiendo la interpretación de Rashi citada por el Rebe a inmediata continuación (NE)].

2 Deuteronomio 33:24.

3 [Compárese con Shemot Rabá 33:4: ‘Pues todo lo que está en el Cielo y en la tierra’ (Crónicas I, 29:11) – encontrarás que todo lo que Di-s ha creado en el cielo, también lo ha creado en la tierra (por lo tanto, ‘todo lo que está en el cielo lo está también en la tierra’). Compárese con lo escrito por Rabí Dovber de Mezritch en Or Torá, Vaierá, secc. 24; Likutéi Sijot, Vol. II, pág. 363; y también Mystical Concepts in Chassidism, Cap. 1, sección 1 (y en particular la nota 5, citando a Rabí Ieshaiá Horowitz, Shnéi Lujot HaBrit, Toldot Adam: Báit Neemán)

4 [En el contexto del texto talmúdico de los “Cuatro que ingresaron al Pardés (la Huerta)”, Jaguigá 14b, el Zohar lee la palabra pardés como un acrónimo de pshat, rémez (o reiá), drush y sod, los cuatro niveles de significado e interpretación de la Torá; véase Zohar Jadash, Tikuním 107c, ibíd. 102b; también Zohar I, 26b, III, 110a y 202a. Para un ejemplo de la aplicación de estos cuatro niveles de interpretación y su relación con el Jasidut, véase Kuntrés Inianá shel Torat HaJasidut, caps. 9-17 (NVI)].

5 Shabat 63a.

6 Menajot 85b.

7 [Sobre Génesis 49:20 (NVI)].

8 Véase Menajot 85b.

9 Zejaria 14:4. Compárese con, Sefer HaJakirá de Rabí Menajem Mendel de Lubavitch, Hosafot, pág. 272.

10 [Pág. 44a]. Véase también Likutéi Sijot, Nitzavím, Vol. II, pág. 398.

11 [Las Tribus de Israel, cuando viajaban por el desierto tras el Exodo, se distribuían en 4 campamentos de 3 Tribus cada uno: el Campamento de Iehudá (compuesto por las Tribus de Iehudá, Isajar y Zevulún); el de Reuvén (por las Tribus de Reuvén, Shimón y Gad); el de Efráim (por las de Efráim, Menashé y Biniamín); y el de Dan (por las de Dan, Asher y Naftalí). Viajaban en este orden, con la Tribu de Leví (subdividida en las 3 familias que la constituían: Guershón, Kehat y Merarí) y las carretas en el centro del Campamento de Dan, en la retaguardia. Véase Números, cap. 2, y 10:11 (NVI)].

12 Números 10:25. Véase Rashi allí, citando el Talmud Ierushalmí [Eruvín 5, fin de 1].

13 Jaguigá 4a.

14 Likutéi Torá, Maséi, 91c; ibíd. Reé, pág. 33a. [Véase Kéter Shem Tov, secc. 292; Or Torá (del Maguíd), Agadot, secc. 423 (NVI)].

15 Como en la expresión venájnu ma, [‘¿Qué somos nosotros?’ – Exodo 16:7-8; véase Rashi allí: ‘¿Cuál es nuestra importancia?’ (NVI)].

16 [El equivalente numérico de la palabra adam (“hombre”), el término más sublime por medio del cual las Escrituras se refieren al hombre (véase Zohar 3, 48a) es 45, las mismas letras que “ma” (mem=40, hei=5). En este contexto, el concepto de ma (literalmente ‘qué’, como en la expresión citada en la nota 15, o en la pregunta ‘¿qué es esto?’, que simboliza el concepto de la nulidad) representa la esencia misma, o espiritualidad (tzélem, la imagen Divina), del hombre. Para que éste se encuentre en un estado de absoluta y total sumisión y auto-anulación ante su Hacedor, debe estar manifiesto y predominar su facultad de ma. (NVI)]

17 Eclesiastés 4:13; véase Rashi allí.

18 [Génesis 49:16 (NVI)].

19 Pesajím 4a.

20 Véase Ialkut Shimoní, Itro, 298; Ierushalmí, Peá 1:1; Devarím Rabá 6:2; y en otros lugares.

21 [Tikunéi Zohar 17a: Amo de los mundos… Tú eres excelso por sobre todos los excelsos; oculto por sobre todos los ocultos, ningún pensamiento puede captarte, en absoluto… nadie puede conocerte, en absoluto (NVI)].

22 Tania, cap. 41.

23 [Zohar III, 108a (NVI)].

24 Véase también Likutéi Sijot, Vol. II, pág. 421 y ss., y pág. 426 y ss.

25 Shabat 31a; véase Tania, cap. 32.

26 Levítico 19:18.

27 Meguilá 21b.

28 Deuteronomio 33:24.

29 Targúm Ionatán, Sifrí [Deut., secc. 355], sobre este versículo.

Con amor y profundo agradecimiento

a Hashem por el nacimiento de

DEBORA BROJE

dedicado por sus padres

Ariel y Corina Reiser Averbuj

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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.