Likutei Sijot: Beshalaj Volumen II

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HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

Bsd.

B

9. Cuando el Pueblo Judío marchaba desde Egipto hacia el Monte Sinaí para recibir la Torá, estando en el camino, enfrentaron dos guerras: una contra el Faraón [egipcio] y la otra contra [el pueblo de] Amalék.

En la Sección de esta semana, Beshaláj, la Torá describe las ordenanzas Divinas que dispusieron el comportamiento de los judíos en esas dos contiendas. En el caso del enfrentamiento contra el Faraón, la consigna fue1: “Di-s luchará por ustedes, y ustedes guardarán silencio” [lo que significa que la guerra sería librada desde lo Alto, por medios sobrenaturales]. En la guerra contra Amalék, en cambio, la orden fue2: “Sal y lucha contra Amalék”, es decir, se debía librar literalmente una guerra física.

10. La característica que distingue una guerra de la otra es la siguiente: El Faraón [así como su ejército] estaba detrás de los judíos. No se interponía entre los judíos y el Monte Sinaí, sino entre los hebreos y “el pescado que comíamos en Egipto”3, el “comerán de lo más selecto de la tierra”4. El Faraón vociferaba que no les permitiría acceder a lo mejor de la tierra de Egipto a menos de que [los judíos] fueran sus esclavos. Pero no se plantó entre los judíos y la Entrega de la Torá.

Por lo tanto, en su caso, la conducta [impuesta a los judíos] fue la de [perseverar tranquilos en su fe en Di-s y aguardar expectantes:] “Di-s luchará por ustedes, y ustedes guardarán silencio”. Amalék, en cambio, interfirió entre el pueblo de Israel y el Monte Sinaí. En este caso, no se trataba de una ‘tierra buena y amplia’, sino de un desierto, como dijeran nuestros Sabios en Midrash Tanjumá 5, que la Torá fue entregada ex profeso en el desierto. Amalék [se interpuso y] no permitió el avance de los judíos hacia [el Monte Sinaí para] recibir la Torá.

Cuando se presenta algo que impide y obstruye la posibilidad de recibir la Torá, si bien [los judíos se caracterizan por su predisposición a resolver de manera pacífica los conflictos, en el espíritu de] “La voz, es la voz de Iaacov… [en tanto que otros pueblos no actúan necesariamente así, dado que] …las manos, son las manos de Eisáv”6 – pues la ‘mano’ es su porción [en la bendición que recibiera de Itzjak], como declara el versículo7: “De tu espada vivirás”–, [a pesar de ello,] cuando se presenta un elemento que obstruye el recibimiento de la Torá, los judíos no nos guiamos por cualquier tipo de cálculo, y marchamos como sea por todos los caminos con el único objetivo de recibir la Torá y unirnos a ella.

Esta es la razón de que la guerra librada contra Amalék fuera física en su sentido más literal. [En los judíos] no había rasgo alguno de “mi fuerza y el poder de mi mano”8, sino que se trató de una guerra en aras de Di-s, pues “[el Altísimo juró que] Su Nombre y Su Trono no estarían completos hasta tanto no se erradicara por completo el nombre de Amalék”9.

11. Dado que la guerra librada contra Amalék fue para [avanzar hacia] el recibimiento de la Torá, la lucha, en todos sus pormenores, se vinculó [precisamente] por ello con nuestro maestro Moshé – aquel que habría de recibir la Torá en el [Monte] Sinaí–.

La contienda fue iniciativa del propio Moshé. El dijo [a Iehoshúa]: “Elije [para nosotros hombres,] y sal a luchar contra Amalék”10; comenzó con la plegaria de Moshé, y fue perpetrada por los hombres de Moshé –anshéi Moshé11– conforme se explica en la Filosofía Jasídica sobre el versículo “Elije para nosotros hombres”, aludiendo a hombres de Moshé; y el triunfo se materializó a través de Iehoshúa, [discípulo fiel y] sirviente de Moshé.

12. La victoria de los judíos sobre Amalék trascendió [los límites de] lo natural. Según las normas del orden natural, Amalék es quien debería haber triunfado, pues el [Talmud] Ierushalmí señala12 que “Amalék era brujo”, y [haciendo uso de sus poderes] eligió a aquellos hombres que conforme el curso natural de los acontecimientos deberían continuar viviendo [incluso después del enfrentamiento armado]. A estos envió a la guerra [confiado en lo que su hechicería le decía]. Pese a ello, el pueblo judío se impuso victoriosamente a ellos, pues cuando se va a la guerra con la fuerza de la Torá – y como se mencionó antes, [los hombres elegidos] eran ‘hombres de Moshé’, lo que significa que cada uno de los convocados a la contienda contra Amalék tenía la plena conciencia de que no iba a la guerra en virtud de [la confianza depositada en] “su fuerza y el poder de su mano”, sino [que lo hacía] en una misión de Moshé, y con la fuerza que éste posee; [a cada uno de ellos acompañaba] la misión y la fuerza de la Torá. Sólo de este modo, [compenetrado con este espíritu,] se vence [al enemigo] trascendiendo el orden natural.

13. La mitzvá de recordar lo que nos hizo Amalék debe cumplirse todos los días13. Por esta razón, lo dicho constituye una enseñanza incluso para [saber cómo desempeñarse en] la lucha espiritual contra “Amalék” [que se libra en el interior del alma de cada judío,] todos los días.

Sobre Amalék fue dicho que él fue “el que te enfrió”14; él desalentó el entusiasmo de los judíos por recibir la Torá. Cuando el pueblo de Israel estaba impregnado de un fogoso y enorme entusiasmo –al grado de que ello mismo influyó incluso sobre las demás naciones, conforme lo expresa la parábola de Midrash Tanjumá que compara a los judíos [de aquel momento] con ‘una tina de agua hirviente’15; todos [los pueblos] veían que allí, [en la ‘tina’,] [ardía] el ‘fuego’ [fervoroso], que ‘consumía’ [en éxtasis]–, en ese momento, precisamente, se presentó Amalék y ‘enfrió’ el entusiasmo de los judíos por recibir la Torá.

Cuando exista alguna cuestión que ‘enfríe’ el vínculo [del judío] con la Torá, podemos valernos de la enseñanza que se desprende de lo explicado: 1) Con tal de recibir [real y efectivamente] la Torá, de nosotros se demanda que empleemos todos los medios posibles para luchar contra ello; y 2) Debemos ser concientes que lo que hagamos no será ‘con nuestra fuerza y el poder de nuestra mano’, sino con la fuerza de Moshé, que es la fuerza de la Torá.

14. Sobre el versículo “E Itró escuchó” nuestros Sabios comentan lo siguiente:

“¿Qué fue lo que escuchó que lo hizo venir [al desierto, a los judíos]? Fue la guerra contra Amalék”16. La noticia [de la victoria sobre Amalék] había llegado incluso a Midián, y lo que Itró dijera, “Ahora sé [que Di-s es más grande que todos los dioses]”17, constituyó, como señala el Zohar, una preparación para la Entrega de la Torá18.

Así es también ahora, en nuestros días, cuando nos disponemos a entablar la lucha con el “Amalék” espiritual [de nuestras almas, y lo hacemos] con la fuerza de Moshé: el efecto llega hasta ‘midián’19, y esto constituye una preparación para la revelación y el recibir el Pnimiut HaTorá –la faceta mística, interior, de la Torá– que dará a conocer nuestro justo Mashíaj20, pronto, en nuestros días. Amén.

NOTAS

1 [Exodo 14:14 (NVI)].

2 [Exodo 17:9 (NVI)].

3 [Números 11:15 (NVI)].

4 [Génesis 45:18 (NVI)].

5 [Midrash Tanjumá, Bamidbar 6. Véase también Bamidbar Rabá 1:7 (NVI)].

6 [Génesis 27:22 (NVI)].

7 [Génesis 27:40 (NVI)].

8 [Deuteronomio 8:17 (NVI)].

9 Comentario de Rashi a la Torá, Exodo 17:16.

10 [Exodo 17:9 (NVI)].

11 [Véase Or HaTorá, Beshaláj págs. 660-662; Sefer HaLikutím sobre “Amalék”, pág. 296 y ss. Cada aspecto y nivel de la santidad tiene su contraparte en la dimensión de la impureza. Amalék era la contraparte impura del nivel de Moshé en la santidad. La lucha contra Amalék, por lo tanto, debía llevarse a cabo por intermedio de Moshé (NVI)].

12 Rosh Hashaná, fin del cap. 3.

13 [Sefer Jareidím, Mitzvot Asé, Peh 4:21; ibíd., Lo Taasé, 14. Comp. con Shnéi Lujot HaBrít, final de Tetzé; Shulján Aruj HaRav, 60:4 (NVI)].

14 [Deuteronomio 25:18 (NVI)].

15 [Podría compararse a una tina de agua hirviente en la que no podría introducirse ningún ser viviente. Vino un canalla y saltó en su interior; aunque él mismo se quemó, la enfrió a los ojos de los demás. Del mismo modo, cuando Israel abandonó Egipto y Di-s partió el Mar para ellos, todas las naciones tenían miedo de atacarlos; pero entonces vino Amalék, y aunque fue golpeado por Israel, marcó el camino para los demás. Tanjumá, Tetzé, 9; Rashi a Deuteronomio 25:18. Comp. también con Likutei Sijot, Parshat Itró, fascículo 17 nota 24 de la presente edición española (NVI)].

16 [Mejiltá sobre Exodo 18:1; véase también el comentario de Rashi sobre este versículo (NVI)].

17 [Exodo 18:11: ‘Ahora sé que Di-s es más grande que todos los dioses’. Véase Rashi, citando a Mejiltá, sobre este versículo: Esto nos dice que Itró tenía cabal conocimiento de cada culto idólatra en el mundo, y no dejó ídolo sin haberle rendido culto personalmente (NVI)].

18 [Zohar II, 67a-68a comentando a Salmos 67:4: Cuando las naciones paganas se someten y reconocen a Di-s, la gloria Divina se consuma en lo Alto y en lo bajo. Así, cuando Itró, el sacerdote supremo del mundo pagano, reconoció su fe en el Altísimo (‘Ahora sé…’), el Santo, bendito sea, Se exaltó en Su gloria en lo Alto y abajo, y fue entonces que dio la Torá en la plenitud de Su dominio (NVI)].

19 Véanse los Discursos Jasídicos que comienzan con Hejaltzú (en Likutéi Torá, Matot, y en otros textos [por ejemplo, la edición española de Hejaltzú 5659, de Ed. Kehot Lubavitch Sudamericana, 2007]).

20 [Véase Likutéi Sijot, Bo, fascículo 61, nota 32, de la presente edición española (NE)].

Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las no­tas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE).
Textos originales: Likutei Sichos (Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.