Likutei Sijot: Vaigash Volumen II

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HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

Bsd.

B

9. En los escritos de Rabí Itzjak Luria, el Arízal, se declara1 que el hecho de que Iosef dijera a los egipcios héi lajém zéra (“Aquí tienen semillas, [siembren la tierra]”2) –una expresión que también implica que Iosef obligó a los egipcios a circuncidarse3– se incrementó la vitalidad de “egipto” –las [fuerzas de la impureza, denominada en la Cabalá] kelipot–, [comenzando a gestarse, en su raíz espiritual,] el exilio en Egipto4, mientras que en héi lajmá aniá (“Este es el pan de aflicción”5) se insinúa también la redención [de Egipto].

Esta es también la razón de que en el texto [de la Hagadá de Pesaj de acuerdo al rito] del Arízal figura héi lajmá aniá con la vocal tzeiré [‘e’] [debajo de la letra ] y no [como aparece en otras versiones, há lajmá aniá,] con kamátz [‘a’]. (La diferencia entre héi, con tzeiré, y há con kamátz, [no responde sólo a una cuestión gramatical, sino que] define también el significado [de la frase]: La expresión ha [lajmá aniá] significa: “Este es el pan de aflicción que comieron nuestros antepasados en Egipto”, en tanto que héi [lajmá aniá] enuncia: He aquí delante de ti el pan…”6).

10. Para comprender, [siguiendo el hilo de pensamiento del Arízal,] cómo “el pan de aflicción” es la enmienda de “aquí tienen semillas” [que incrementó la fuerza de la impureza], debemos explicar antes el daño que como consecuencia resultó de lo que Iosef dijera, “aquí tienen semillas”.

Superficialmente visto, no se comprende por qué el que Iosef dijera a los egipcios “aquí tienen semillas” resultó desacertado. La lógica indica que su declaración, no sólo no debería haber resultado en perjuicio alguno sino que, por el contrario, debería haber favorecido [la situación]. Pues [el grado espiritual de Iosef era el de tzadík iesod olám –el hombre piadoso y justo que es sostén y fundamento del mundo entero-, por lo que] además de [bregar por su familia, al desplazar a los egipcios de un sitio a otro, como está escrito:] “Y transfirió al pueblo [de un extremo de Egipto al otro]”7 (evitando de ese modo que sus propios hermanos fueran llamados ‘exiliados’8 y se avergonzaran por ello), todos los actos de Iosef, desde su condición espiritual de “tzadík que sostiene al mundo”9, constituyeron la proyección de Divinidad [al plano físico de la creación del modo más abarcante], por lo que [el proveer de alimentos a los egipcios y promover la circuncisión de estos] era parte integral de su labor encaminada a difundir y proyectar Divinidad [en todo], ¡incluso en los egipcios!

El concepto, sin embargo, es el siguiente:

El alimentar a los egipcios fue una iniciativa personal de Iosef, [sin que tuviera para ello indicaciones de que su accionar coincidía con la voluntad de Di-s]. Por eso, si bien su actitud produjo un acercamiento de Egipto a la santidad, dado que fue su iniciativa personal, incrementó la vitalidad de las kelipot porque los egipcios, por su parte, aún no eran aptos en absoluto para constituirse en receptores adecuados [del flujo espiritual que Iosef proyectaba en ellos].

Esta conducta de Iosef produjo que el exilio egipcio se tornara más crudo, y a esto se alude con “este es el pan de aflicción… en la tierra de Egipto”; o sea, el anuncio de Iosef “aquí tienen semillas” fue una causa de la fortaleza del exilio egipcio.

Una situación similar sucedió con nuestro Maestro Moshé: Como consecuencia de llevar consigo, por su cuenta, al érev rav [la masa de personas que aprovecharon la salida de los judíos y partieron con ellos] tuvo lugar el Pecado del Becerro de Oro, tal como Di-s se lo dijera10: “Tu pueblo, que sacaste de Egipto, se ha corrompido”, [Di-s fue terminante con él:] “Tú ocasionaste esto”11.

11. Mi suegro, el Rebe [anterior], escribe en numerosas de sus cartas –y encontramos el mismo concepto en diversos Discursos Jasídicos [de los diferentes Rebes]– que lo más importante de todo tema que se estudia es extraer su bején –su conclusión práctica– [a aplicar] en el servicio a Di-s12.

La relación del antedicho concepto con el servicio a Di-s [por parte de todo judío] es la siguiente:

[De cada uno de nosotros,] se demanda, invariablemente, acercar [a Di-s] a todos los judíos, sin importar de quién se trate. Sin embargo, debemos tener presente en todo momento el cuidado de no salirse del camino uno mismo. [Es decir,] el acercamiento [al judaísmo] del prójimo debe llevarse a cabo sin concesiones en lo que a observancia de Torá y mitzvot respecta.

Lo dicho guarda [perfecta] concordancia con el conocido aforismo de que “cuando alguien se ahoga, Di-s libre, a todos nosotros incumbe salvarlo; pero aquel [que se entrega a la tarea de rescate] debe tomar la precaución de no ahogarse él mismo, jas veshalóm”.

Esta idea ya fue explicada en cierta oportunidad13 al analizar el significado de la Mishná14: “Sé de los discípulos de Aharón… quien ama a las criaturas y las acerca a la Torá”. [En aquella ocasión se dijo que] estas palabras encierran dos enseñanzas: 1) Se debe procurar el retorno de todos [a la conducta acorde a la voluntad Di-s], incluso el de [aquellos que son apenas considerados meras] briót –criaturas de Di-s– (es decir, aquellos que no carecen de toda otra virtud fuera de la de ser seres creados por Di-s)15; y 2) la estrategia a seguir [para acercarlos a Di-s] debe apuntar a “las acerca a la Torá”; o sea, no se debe “acomodar” la Torá al [estilo de vida y] espíritu de las briót [modificando por ello su contenido y requerimientos para adaptarlos a los de estas personas], Di-s libre, sino, por el contrario, se debe acercar a estas briot a la Torá, [a la] Torá [tal como ella es,] tmimá –íntegra, perfecta–, sin concesiones. El mismo principio vale también para las costumbres judías, [las que deben ser transmitidas y observadas puntillosamente,] pues “la costumbre judía [tiene el mismo tenor y rigor legal que las Halajot –Leyes– que rigen a la aplicación práctica de los preceptos bíblicos, por lo que] son [parte integral de la] Torá”16.

12. En lo que respecta a la acción concreta [debemos tener en cuenta las siguientes reflexiones]:

Hay quienes argumentan: “Si puedo acercar un judío al judaísmo, ¿por qué debo ‘hacer cuentas’? Renunciaré un poco en cuanto a la mejitzá –la cortina divisora entre hombres y mujeres– en 17 la Sinagogay cosas por el estilo, y así muchos judíos más vendrán al Shul y estarán más cerca del Idishkait –el judaísmo–.

Es más. También argumentan que “Si bien es indudable que en un ambiente de judíos observantes de la Torá y las mitzvot se debe[n] respetar puntillosamente [todos los mandamientos,] al grado de kotzó shel iud (la arista más diminuta de la letra más diminuta, la iud) no obstante, si nos encontramos en un entorno hostil a la Torá y las mitzvot, en semejantes circunstancias es preciso renunciar a lo ‘secundario’ en pos de conservar lo primordial”.

Sin embargo, ¿a qué se asemeja esto? A aquel que dice que en su casa y en tiempos de paz, empuñará las armas, pues si bien es un momento de paz, siempre es más seguro ir armado; pero cuando se dispone a salir a la guerra, irá sin sus armas, pues, en primer lugar, no quiere ser reconocido como enemigo, y en segundo lugar, [sin armas] tendrá la posibilidad de moverse con mayor soltura cuando lo precise. Obviamente, este razonamiento es una absoluta y enorme necedad.

13. Hace varios años, en cierto cónclave rabínico, uno de los participantes expresó que cuando el agua es usada para beber, se debe revisar si la misma está en condiciones [de ser bebida] o no; pero cuando se trata de sofocar un incendio, no hay diferencia en cuanto a la clase de agua [a utilizar]. Mi suegro, el Rebe [anterior], le respondió: El concepto es correcto sólo cuando con toda certeza se trata de agua y la única duda que persiste es si está limpia o no. Pero cuando [el líquido] no es agua sino kerosén –nafta–, no sólo que usándolo es imposible extinguir el incendio, sino por el contrario, [de utilizarse el combustible,] el fuego se vigorizará, a pesar de que el kerosén también es un líquido.

El mismo criterio se aplica al concepto en cuestión: Alterando [una halajá o] siquiera un Minhág Israel –una costumbre judía– no sólo es imposible ejercer una influencia positiva sobre el entorno, sino que, [a fin de cuentas,] se logra el efecto opuesto; [no se puede pretender que la aplicación tergiversada de una ley o costumbre judía brinde consecuencias positivas].

[Lo recién explicado,] guarda concordancia con lo enunciado en la Guemará18 acerca del perdón y la expiación que produce Iom Kipur. Incluso de acuerdo a la opinión [del Sabio] que sostiene que “la esencia misma del día expía” –sin [necesidad del proceso de arrepentimiento,] teshuvá, [pues, según esta óptica, la energía de Iom Kipur es tan poderosa, que disculpa] incluso los pecados cometidos en el día de Iom Kipur mismo–, [sin embargo,] los pecados cometidos en Iom Kipur y vinculados con las prohibiciones de Iom Kipur propiamente dicho, no son expiados por este día dado que “el fiscal no puede transformarse en abogado defensor”19.

14. Y en cuanto al planteo de “¿Qué importancia reviste la transgresión de [una Halajá o costumbre ‘insignificante’ que catalogar como de] el ‘espesor de un cabello’, si por medio de ello ‘ganaremos’ lo principal, [el retorno de más judíos a las sendas de la Torá]?”, hay dos respuestas:

1) Aun de tener [la más absoluta] certeza de que mediante esta conducta se favorecerá de manera inigualable el acercamiento de los judíos a su Padre Celestial – para una situación tal ya se ha dicho20: “No seas tzadík en exceso”. No seas más “religioso” que la [propia] Torá. Si según el Shulján Aruj (el Código Judío de Leyes) algo esta prohibido, nadie debe ser más “religioso” que el [propio] Shulján Aruj, y de nadie se demanda que se preocupe por acercar a los judíos al judaísmo en mayor medida que como se preocupa la propia Torá.

Esto todavía podría ser cuestionado, diciendo: “Bien, es cierto que no estoy obligado a preocuparme por los judíos más que como lo hace la Torá; pero si sí me preocupo, ¿qué tiene de malo?” A esta persona se le debe señalar que la cuestión no es como la plantea, porque no tiene ningún derecho a transgredir las normas de la Torá… ¡en razón de su ‘religiosidad’! Y nadie puede asegurar que el beneficio del retorno de judíos [a sus fuentes raigales] (que se logrará según él) es más importante que la observancia de una Ley del Shulján Aruj.

2) Lo dicho es aplicable incluso de tenerse la certeza de que una actitud semejante resultará beneficiosa. Sin embargo, dado que esta conducta es contraria a la Torá, con toda seguridad no resultará en beneficio alguno sino que, por el contrario, hará daño.

15. [Precisamente] a esto nos referimos al decir que “este es el pan de aflicción que comieron nuestros antepasados en la Tierra de Egipto” es la enmienda de lo que Iosef dijera: “Aquí tienen semillas”.

Sabemos –y así lo expresamos– que la declaración de Iosef [hecha por cuenta propia], “aquí tienen semillas”, fue causante de “…que nuestros antepasados comieron en la Tierra de Egipto”, el exilio egipcio, como se explicó antes. Por eso, [ahora, una vez liberados de Egipto, cuando intentamos introducir a otro judío en la senda de la Torá,] si bien nos proponemos que “Quienquiera lo precise que venga y coma; todo aquel que lo necesite, que venga y haga la Ofrenda de Pesaj” –es decir, procuramos acercar a todos [los judíos]– esto debe llevarse a cabo exclusivamente bajo las pautas normativas que la Torá [establece y] demanda. “Que venga y coma”, por cierto, pero con la condición de “que venga y haga la Ofrenda de Pesaj”. Aquel judío al que intentamos acercar a la experiencia raigal judía debe realizar todo el Seder de Pesaj21 [puntillosamente].

Y mediante una conducta de este estilo provocamos que el “Ahora [estamos] aquí, [fuera de la Tierra de Israel,] ahora [somos] esclavos” se transforme en “El año que viene en la Tierra de Israel, el año que viene seremos libres”22.

NOTAS

1 Pri Etz Jaím, Sháar Jag HaMatzot, cap. 6. Sidur del Arízal, Hagadá.

2 [Génesis 47:23 (NVI)].

3 [Iosef obligó a los egipcios a circuncidarse antes de que los proveyera de alimentos (véase Bereshít Rabá 90:6 y 91:5; Tanjumá, Mikétz, 7; Rashi sobre Génesis 41:55). Los comentaristas ofrecen varias explicaciones de cómo se desprende esto del texto versicular (Génesis 41:55). Algunos lo derivan del término lajém, que en este versículo parecería superfluo y tiene asimismo el mismo valor numérico que la palabra hamilá (la circuncisión); este término, lajém, aparece también en nuestro texto de Génesis 47:23. Baaléi HaTosafot – Hadar Zekeiním (sobre Génesis 41:55) observa que en la instancia original del precepto de circuncisión (himól imól; Génesis 17:13) la letra héi (en himól) es innecesaria. Como letra adicional, ésta debe interpretarse como una alusión general, como en héi lajém zéra, significando el versículo, así, “Si han de aceptar ustedes [los egipcios] la héi que significa himól, yo les daré semillas” (NVI)].

4 [La santidad es la máxima fuente de vitalidad y fuerza en todo. Las chispas de santidad impregnadas en todo elemento sostienen su existencia misma. La incorporación a Egipto de un acto esencialmente sagrado contribuyó, así, a una potenciación del poder y la vitalidad de Egipto y la kelipá que representa (NVI)].

5 [Texto de la Hagadá de Pesaj (NVI)].

6 En Midrash Lékaj Tov sobre Vaigásh 47:23 dice: “Héi lajem es un derivado de heilíji (aquí tienen ante sí)”.

7 [Génesis 47:21. El héi lajém zéra se produjo en el contexto de la compulsión impuesta a los egipcios a mudarse, y se relacionaba con ello (NVI)].

8 Julín 60b. [Citado por Rashi sobre Génesis 47:21: ‘Las Escrituras no tenían necesidad de declarar (que Iosef reubicó a los egipcios de una ciudad en otra, indicando que ahora no tenían reclamos sobre la tierra), salvo con el propósito de alabar a Iosef – que con ello quiso eliminar un reproche de sobre sus hermanos: (dado que los egipcios mismos eran ahora extranjeros en las diferentes ciudades a las que habían sido transferidos) no podían llamar ‘extranjeros’ (a los hermanos de Iosef)’ (NVI)].

9 Proverbios 10:25. [Iosef representa el aspecto de ‘tzadík, el hombre justo que es el fundamento del mundo’ (llamado, por lo tanto, kalkól, como está escrito (Génesis 48:12): ‘Y Iosef kilkél (dio manutención)’, etc.; Zohar Jadásh, Toldot 26d); y el tzadík iesód olám es el canal para todas las bendiciones y emanaciones supernas (NVI)].

10 Exodo 32:7.

11 Shemot Rabá 42:6. Zohar II, 45:2. [Citado por Rashi sobre este versículo: No dice ‘el pueblo se ha corrompido’, sino ‘tu pueblo se ha corrompido’ – el érev rav (la multitud mixta) que tú recibiste por propia iniciativa y aceptaste como prosélitos sin consultar Mi opinión. Pensaste que era algo bueno que prosélitos se unieran a la Shejiná; sin embargo, se corrompieron y corrompieron a otros (NVI)].

12 [El estudio de la Torá no debe reducirse a un emprendimiento académico sino llevar a la aplicación práctica y la mejora personal, como fuera dicho: ‘El estudio es superior porque conduce a la práctica’ (Kidushín 40b), y ‘Quien estudia con la intención de no llevar a la práctica, mejor hubiera sido para él si…’ (Ierushalmí, Berajot 1:2; véase Tania, Igueret HaKodesh, Epístolas 19 y 29) (NVI)].

13 Véase Likutéi Sijot, vol. II, págs. 315-316.

14 Avot 1:12.

15 [Véase Tania, cap. 32 (NVI)].

16 Véase Ierushalmí Pesajím 4:1, y Pirké deRabí Eliezer, cap. 45.

17 [La ley judía exige que haya una partición física (mejitzá) separando a hombres y mujeres en la Sinagoga. Aquí se hace referencia a la negligencia o flagrante violación de este importante principio en determinados círculos, con el razonamiento de que su remoción podría atraer a quienes aún no son observantes a los servicios religiosos sinagogales (NVI)].

18 Véase Keritot 7a. Tzofnat Paanéaj (del Gaón de Rogachov) sobre Mishné Torá (de Maimónides), Hiljot Ibum 4:20.

19 Berajot 59a. [El pecado en contra de la santidad (los requerimientos) de Iom Kipur no puede expiarse de manera automática por la propia santidad de Iom Kipur, sino que requiere, en cambio, un arrepentimiento especial. Análogamente, no es posible que la violación de la Torá o las tradiciones judías sea simultáneamente una fuente de fortalecimiento o mejora de la Torá (NVI)].

20 Eclesiastés 7:16.

21 [O sea, ‘que venga’ pero en nuestros términos, en el contexto de los requerimientos de la Torá, como se analizara antes, en la sección 11, comentando el ‘acercándolos a la Torá’ (NVI)].

22 [Del párrafo héi lajmá ania de la Hagadá de Pesaj (NVI)].

Las frases entre corchetes [ ] son agregados de la edición en Español. A las no­tas originales se agregaron las notas de la versión Inglesa (NVI) y las de la edición en Español (NE).
Textos originales: Likutei Sichos (Kehot Publication Society, Brooklyn, NY)
Edición de Textos y Dirección General: Rabino David Stoler
Traducción: Equipo de Sijot en Español.
Revisión: Rabino Natán Grunblatt.

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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.