HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

“Y Moisés y Aarón fueron a Faraón y le dijeron ‘Así dijo Di-s, el Di-s de los hebreos: ¿Hasta cuándo te rehusarás a humillarte ante mi? — ¡Deja ir a Mi pueblo para que me sirva!'” (Éxodo 10:3).

Sin acobardarse ante el rostro del gobernante del más grande poder mundial, sin desalentarse por la terrible fuerza del Egipto faraónico y la aparente debilidad de su propia posición, Moisés y Aaron no se inclinaron, lisonjearon o rogaron, con el sombrero en la mano, pidiendo favores; no trataron de ser “mas egipcios que los egipcios” e impresionar al Faraón con su superior dominio del lenguaje y su habilidad diplomática. ¡No! De pie en la corte de Faraón ellos son intensamente, reconociblemente judíos en la vestimenta y las costumbres; osada y orgullosamente ellos demandan los derechos de su pueblo.

Un viejo y hace mucho desacreditado slogan asimilacionista declara: “Se un judío en tu hogar, pero una persona afuera”. No toma mucho tiempo el que se haga evidente que una persona que está avergonzada de su judaísmo en la calle pronto su judaísmo se debilita en el hogar. Una versión diluida del mismo enfoque aun acosa hoy a nuestro pueblo. No están avergonzados de ir con la cabeza cubierta en público o abstenerse abiertamente de cosas prohibidas por la Torá, pero sienten que aquí, en los EEUU somos “una oveja solitaria…” y debemos “mantenernos callados” y no ser demasiado vocingleros acerca de nuestro judaísmo; no quieren que nadie se de cuenta que son americanos en segundo lugar.

Y tenemos el enfoque Moisés-y-Aaron de de ser completamente abierto y osado acerca de las prioridades y compromisos con la Torá de uno.

¿Cuál es la diferencia entre esos dos enfoques? La primera actitud de “oculta tu judaísmo” puede engañar al goy sólo temporalmente. Avergonzado de requisarse, el judío come el pan del no judío y bebe su vino, con la esperanza de que lo hermanará con el gentil. Pero tarde o temprano, el goy piensa “Esta no es la forma en que su padre, abuelo y bisabuelo se condujeron. Ha traicionado su confianza, ¿cómo puedo estar seguro que no traicionará la mía?”

Hace un siglo los asimilacionistas pensaron que si los judíos se transformaban en una nación como todas las otras naciones, y si, individualmente, se conducían como el goy, el antisemitismo desaparecería. Pero ahora, tras la Primera y Segunda Guerras Mundiales, y los eventos subsiguientes, cualquiera que aun se aferra a esta creencia, pertenece a un geriátrico en compañía de aquellos que están fuera de contacto con la realidad y con los eventos de los últimos cincuenta años.

 

POR ITZJAK MEIR KAGAN
Rabbi Itzjak Meir Kagan fue director asociado de la Fundación Jabad Lubavitch de Michigan. Un educador y autor innovador, compiló “El pensamiento de la Semana” adaptado de los trabajos de Rebe de Lubavitch. El Rabino Kagan enseño Filosofía Jasidica en varias de las universidades de Michigan, hasta su trágico fallecimiento en un accidente automovilístico en 2001.

 

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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.