HOY ES: PARASHA: MIKETZ
PRÓXIMA FESTIVIDAD: JANUCA (DEC 12 -20)

Rabí Meir dijo: Cuando los judíos estaban parados ante Sinaí para recibir la Torá, Di-s les dijo: “Juro que no les daré la Torá a menos que me den garantes adecuados que asegurarán que ustedes observarán sus leyes…”

Los judíos declararon: “¡Nuestros hijos serán nuestros garantes!”

“Realmente ellos son los garantes adecuados” respondió Di-s. “por ellos les daré la Torá”

(Midrash Rabá, Cantar de los Cantares 1:4)

De las muchas cualidades infantiles que apartan al “desafiado por la madurez” joven de su contraparte adulta, dos son muy descarnadas y patentes.

1) Todo el interés de un niño está en el aquí y ahora. El pasado es un antaño inexistente, y el futuro —un sueño aun más no existente. Cuanto más pequeño el niño, más inexistente es todo fuera del presente.

Por ejemplo: el domingo por la mañana, el adulto promedio se despierta y piensa en sus metas para el día —sea ocuparse de sus responsabilidades o tareas, o dedicarse a algunos gustos y hobbies que están reservados para los fines de semana. Una vez que ha creado una semblanza de un plan el día comienza.

Por el otro lado un niño se despierta y su primer pensamiento es “¿Qué hago ahora? ¿Salto sobre la cabeza de mamá para despertarla? ¿O mas inteligentemente puedo utilizar e tiempo en que mamá duerme para treparme al armario para hurtar algunos de los dulces que ella ocultó ahí?” El día que hay por delante es completamente irrelevante; todo lo que importa es vivir el momento.

Es también por eso que todos los libros sobre crianza de hijos hablan de la importancia de las consecuencias inmediatas —positivas o negativas —de las acciones de los más pequeños. Esto es por dos motivos: a) la advertencia de una recompensa o castigo futuros [es decir, no existentes] no tendrá impacto en lo que hará el niño en el presente [muy real]. B) Si la consecuencia se demora, el niño no puede comprender por qué está recibiendo un muy real castigo/recompensa por un acto abstracto que ha sido relegado a los anales de la historia inmaterial.

Es interesante, he visto que los niños pequeños se refieren a cualquier fecha previa como “ayer”, y cualquier cosa que ocurrirá en el futuro, no importa cuan distante sea, es parte de “mañana”. Cuan lejano en el pasado o en el futuro no tiene importancia; “ayer” es la palabra clave para el “completamente irrelevante pasado”, y “mañana” es la palabra cave para el “completamente irrelevante futuro”…

2) Todo niño se considera el piñón alrededor del cual gira el mundo; el único propósito de todo ser creado por Di-s es servirlo. Todo juego y aparato fue inventado pensando en él, y como osan mamá y papá —que también fueron puestos en la Tierra para servirlo — ¡negarle sus derechos de nacimiento! Y cuando ellos capitulan a sus quejidos y gimoteos y compran el juguete, ¡como osan sugerir que lo comparta con un pariente!

La importancia de los trastornos globales y los memorables descubrimientos científicos palidecen en comparación con un caramelo. Si no lo afecta, no importa.

Es por eso que los niños deben ser entrenados para sentir y expresar gratitud. No porque ellos naturalmente sean desagradecidos, sino porque no pueden comprender por qué, por ejemplo, deben ser agradecidos con los padres que están cumpliendo con su deber. Se debe agradecer a una criatura que tiene vida y aspiraciones propias y desinteresadamente elige abandonar su propio beneficio para ayudar a otro. Esto ciertamente no se aplica a un padre cuyo propósito en la vida es satisfacer todos sus deseos.

¡Agradecer a un padre es similar a mostrar agradecimiento al autobús escolar que lo transporta a la escuela!

Esas dos cualidades infantiles tienen claramente serios inconvenientes.

Debemos agradecer que la gente madura —pues vivir en un mundo en que la gente siguiera concentrada en ellos mismos sin consideración hacia los otros sería inimaginable. Y el ser humano seguiría viviendo en cuevas si careciera de la capacidad de planear para el futuro. Sin embargo, hay mucho que aprender de la perspectiva del niño.

“No digas ‘Cuando tenga tiempo libre estudiaré’ pues quizás nunca tengas tiempo libre” (Ética 2:4). ¿Cuánto más logrará cada uno de nosotros si estamos infantilmente ansiosos de utilizar el momento presente al máximo, en lugar de demorar metas importantes para un futuro imaginario? Además, ¿cuántas ambiciones de la gente son dificultadas porque moran en un pasado no existente —atemorizadas hasta la inacción por los fracasos del pasado, o carencia de motivación porque reposan sobre los laureles de logros previos?

“Toda persona está obligada a decir ‘El mundo fue creado para mí'” (Sanhedrin 37 a). Usted no es una insignificante mota cósmica; usted es el motivo por el cual fue creado el mundo. Di-s mismo espera que usted cumpla el propósito de la creación estudiando más Torá y observando aun otra mitzvá.

Quizás es por esto que Di-s entusiasmado acepto a los niños como garantes de la Torá. El mensaje es simple: La Torá está prevista para gente “infantil” que se da cuenta que: 1. No hay momento como el presente, y 2. ¡Usted fue elegido para hacerlo!

 

POR NAFTALI SILBERBERG
El rabino Naftali Silberberg, nacido en Detroit. Conocido por su agudo ingenio y extenso conocimiento del Talmud. Él reside en Brooklyn, NY, con su esposa Jaia Mushka y sus tres hijos.
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Jabad es una filosofía, un movimiento, y una organización. Se considera que es la fuerza más dinámica en la vida judía en la actualidad. La palabra ” Jabad ” es un acrónimo hebreo de las tres facultades intelectuales de jojmá , sabiduría, binah – comprensión y daat – conocimiento.